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Anécdota de embarque en el Esperanza de nuestro Capitán Pep Barbal

Barco: Esperanza ( 2076 GT )
Navegación de Hell -Ville Madagascar en Ciudad del Cabo.
Primera parte: Hell – Ville, salida y temporal en la costa de Sudáfrica.

Hell-Ville (Madagascar) es en principio, como su nombre indica, una ciudad-infierno. Un lugar caótico, mal organizado y con gente de dudosa catadura. De noche es aún peor, la iluminación es deficiente: dos bombillas de 60 en cada calle, lleno de gente con miradas que en principio parecen penetrantes y apareciendo “elementos” de cada esquina. La realidad es que a pesar de las pintas son bastante amables, parece que no tengan malicia. Aún así, no pasaría por algunas calles ni en broma!

Los bares no tienen desperdicio alguno, hay de dos tipos: los de los turistas y los de los lugareños. Los de los turistas son seguros pero previsibles, con la típica decoración colonial. Los de los lugareños son sórdidos, sucios y con sospechas de negocios dudosos; chicas con miradas que no dejan dudas salvo que seas un ” pardillo” integral … Estos últimos bares son los mejores ya que se ve el ambiente real de la ciudad y, si no se hace ninguna tontería, son lugares relativamente seguros (aun así no dejarían de ser los típicos lugares donde uno puede desaparecer sin dejar rastro).

El barco estaba fondeado porque tenía demasiado calado para poder entrar en el puerto. Para ir a tierra, teníamos que usar nuestros botes, lo que complicaba la operación. Por otro lado, teníamos libertad de ir cuando queríamos sin ningún tipo de regulación o control como desgraciadamente ocurre en nuestros países. Por desgracia sólo estuvimos en Hell – Ville tres días. Realmente es una ciudad que vale la pena visitar ya que es muy diferente a las que estamos acostumbrados a ver. Hoy en día muchos de los lugares que visitamos no tienen muchas diferencias, por decir algo, con Barcelona. Me preguntaréis por qué sólo estuvimos tres días: pues bien, un barco es dinámico. Tiene una agenda apretada y teníamos que estar en la Ciudad del Cabo el 14 de junio. Además , nosotros trabajamos y es un trabajo, no turismo.
Partimos la mañana del 3 de junio. Estaba todo lleno de barcos de pesca que aparecían por todas partes, pronto nos dimos cuenta de que no había que preocuparse de nada ya que ellos ya sabían cuando debían apartarse de la ruta del barco. Los pesqueros que encontramos eran barcos tradicionales con vela latina de entre 15 a 20 m de eslora.

Los primeros días de travesía fue de calma casi total acompañada de la cálida corriente de Benguela que nos daba una velocidad supersónica.

El Esperanza tiene dos tipos de propulsión:

  1. Económica con dos motores eléctricos (la corriente evidentemente viene de un generador, no estamos conectados a una torre eléctrica … ), media de 9 ‘ pero con mar de proa se reduce drásticamente.
  2. Motores principales. Puede alcanzar 15 ‘ y con mala mar incluso 12’ . La parte negativa es que consume mucho gasóleo. Con la corriente a favor conseguíamos entre 12 ‘ y 14’ .

Pero el buen tiempo se terminó cuando empezamos a poner rumbo hacia el W . Había una predicción de F8 pero la realidad fue otra. Hoy en día, por desgracia, hay una tendencia de creer ciegamente en las previsiones, sobre todo los oficiales más jóvenes (yo ya empiezo a ser un “carcamal”) y nos olvidamos que tenemos que hacer caso a nuestros instintos y sobre todo aceptar la realidad.

Hacia las 20:00 horas del 10 de junio ya teníamos 50′ mantenidos, dos horas más tarde eran ya 65′ (F12) mantenidos con una racha máxima de 77′. Adjunto una foto ya que sino pensaréis que es la típica historia donde se añaden nudos al temporal para explicar “aventurilla” (todos lo hacemos a veces …). Hasta entonces íbamos con motor eléctrico pero cuando ya pasó de 60′ el barco no era capaz de mantener el rumbo y se quedó atravesado sin prácticamente moverse. Por seguridad y porque tenía que seguir adelante a toda costa, cambié motor principal. Las olas eran cortas y muy violentas (porque el viento y la fuerte corriente eran opuestas). Fue una noche donde no dormimos: el barco parecía que estuviera en modo lavadora-centrifugado, pero el Esperanza es como un tanque aguantó muy bien. Hay barcos que en un temporal como este no las tendría todas, pero en el caso de el Esperanza tenía confianza absoluta en él. Este barco fue construido en 1984 en Polonia, armador el gobierno de Rusia con el objetivo de ser un remolcador de altura en el Báltico, se nota que en aquella época hacían los barcos a conciencia. En 2000 fue comprado de segunda mano por Greenpeace y se le hizo un Refit bastante importante.

Como todos sabemos después de la tormenta, si no te has hundido, llega la calma. Revisamos el barco al día siguiente y no encontramos ningún desperfecto aparte de un poco de desorden en los camarotes, un aro salvavidas desaparecido (por suerte todos los tripulante estaban a bordo) y algunas cosas rotas en la cocina.

El 13 de junio de 2016, un día antes de lo previsto (no porque sea un gran Capitán si no porque las corrientes fueron siempre a favor ), felizmente y sin mucho que reportar llegamos a Ciudad del Cabo en el muelle 501.

Anècdota d’embarcament a l'Esperanza del nostre Capità Pep Barbal

Puedes ver un vídeo corto del temporal con el Esperanza: Travesía de Hell -Ville Madagascar en Ciudad del Cabo.

Pep Barbal, Capitán de la Marina Mercante.