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Acabe la carrera de náutica, ¿y ahora qué?

Una etapa decisiva en la vida es el momento de acabar secundaria. Llegado el día todos pensamos: ¿y ahora qué? La mayoría de nosotros, generalmente por costumbre social, acabamos estudiando una carrera. Pero… la pregunta de oro: ¿cuál? Miras, buscas y remiras hasta que al final eliges aquella que te llama un poco más la atención. Éste fue mi caso. La historia de cómo, a pesar de vivir en la montaña, acabé estudiando Náutica y Transporte Marítimo.

Por el nombre la titulación me llamó mucho la atención; imaginé unos estudios donde la navegación tendría la mayor parte del peso. La facultad de náutica tiene el Barcelona, un velero de 12 metros de eslora, del que sin duda se pueden aprender muchas cosas. Ahora, a día de hoy, con el grado prácticamente en el bolsillo he de confesar que aún no sé navegar.

Todo aquello que en su día había imaginado, no resultó ser.

A pesar de todo, he de decir que la carrera en sí me ha gustado y que en ningún caso me arrepiento de haberla elegido. Se aprenden muchos conocimientos del curioso mundo náutico: des de los conceptos teóricos y prácticos para navegar, hasta todos aquellos útiles que permiten abrirte las puertas del mundo laboral de tierra. Navegación costera, maniobra, teoría del buque… Aprender el por qué de las actuaciones de las tripulaciones, las maniobras idóneas a llevar a cabo en cada situación… ¡¡¡Ciertamente te sientes un experto marinero de tierra!!!

Los profesores también juegan un papel crucial en la enseñanza. En mi caso me encontré desde el inspirador Eduard Montseny hasta el entregado Jordi Mateu y los cracks Marcela Castells y Sergi Moyano.

A pesar de todo, considero que la carrera no está bien enfocada. Teniendo la facultad un velero propio, ¿cómo no existe una asignatura de navegación donde los alumnos aprendan a manejar un buque? ¿Dónde los alumnos aprendan a sacar velas? ¿A navegar? ¿A atracar?

Por esta razón y, desde mi humilde opinión, recomiendo a todos aquellos estudiantes que quieran cursar náutica (en especial a los que no han navegado nunca) realizar estudios paralelos. Considero una buena solución contactar con escuelas como los amigos de Yachtpoint para hacer clases y así poder estar en contacto con un buque. Salidas, travesías, regatas… Las experiencias son las que te dan el verdadero conocimiento. Asimismo es importante adquirir unas bases mínimas antes de que llegue la hora de solicitar prácticas abordo. En el caso contrario, con lo difícil que es posiblemente no se encuentren.

Para acabar (y como dirían la mayoría de padres), destacar e insistir con la importancia del inglés. En un mundo tan internacional como éste, sin inglés estás perdido.

Así que ánimos a todos aquellos que quieran embarcarse con la náutica. Motivación,

¡¡¡Encended motores, proa a la mar y avante toda!!!

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